jueves, 20 de agosto de 2009

Capital y capitalismo



El capital es todo aquello que favorece la producción: dinero, pero también un local, utensilios (máquinas) y materia prima. Estos elementos siempre han existido en la economía; pero en una circunstancia de la época moderna se transformaron en lo que hoy se llama capitalismo.
El debate sobre el inicio del capitalismo ha desatado largas polémicas: Max Weber, en La ética protestante y el espíritu del capitalismo (1904) da una visión distinta sobre el nacimiento del capitalismo. Para él, el espíritu del capitalismo se encuentra en la religiosidad protestante, en especial en la puritana y calvinista: la relación personal con Dios lleva al individualismo; la salvación de los individuos ejemplares, al ansia de superación y al rechazo a la mendicidad; el ascetismo, al ahorro, a la negación del despilfarro y, en consecuencia, a la inversión; la disciplina rigurosa, a la ética laboral; entre otras.
No debe vincularse capitalismo con acumulación de dinero (metálico), porque esta definición no establece diferencias entre capitalismo, mercantilismo o las prácticas usureras de los primeros banqueros medievales. El capitalismo está relacionado con el sistema de producción (industrial y tecnologizado), el trabajo asalariado y una dinámica interna particular; pero, además, a la actitud del capitalista, la visión de empresa que adquiere el capitalista en este periodo.
El capitalista industrial busca incrementar permanentemente sus ingresos, y para ello necesita acrecentar su sistema productivo: reinvierte sus ganancias en la producción siguiente, sea en máquinas, sea contratando más obreros. El capitalismo se basa en la multiplicación permanente del capital mediante un sistema de producción que lo permite. Desde la perspectiva actual, la visión de empresa parece tácita; pero no lo era en una sociedad donde el capitalismo se estaba gestando.
Algunos ejemplos para establecer diferencias:
• Un romano propietario de tierras no poseía máquinas; pero mantenía una producción inmensa debido a que tenía gran cantidad de esclavos. Sin embargo, eran muy escasos los casos donde se invertían las ganancias en la producción; por lo general se destinaban a bienes suntuarios y gastos hedonistas. Por otro lado, un comerciante con visión capitalista posee capital (dinero, trabajadores y flotas) e invierte las ganancias en su empresa comercial; pero su oficio no se basa en la producción, sino en los beneficios que obtiene al trasladar mercancías y venderlas. Existe una visión capitalista, pero aún faltan las bases materiales (tecnología) para impulsar el capitalismo industrial. En conclusión, el capitalismo depende de la existencia de tecnología que favorezca un sistema de producción industrial junto a una visión de empresa que fomente la multiplicación de las industrias y del capital.
El desarrollo de la red ferroviaria
Se relaciona directamente con la extracción industrial de carbón, hierro y acero en las minas.
Antes de ello, los ferrocarriles eran impulsados por tracción animal y los rieles eran de madera.
Es claro que esta vía no fue tan útil. La existencia de canales utilizados como transporte disminuyó el impacto del ferrocarril con tracción animal. Los productos eran depositados en una embarcación, que primero fue impulsada por tracción animal desde las riberas y luego por una embarcación movida por palas que utilizaba energía a carbón. La locomotora realmente práctica, con motor de vapor, fue inventada, en 1814, por George Stephenson, lo que explica las fechas de desarrollo de la red ferroviaria del cuadro.

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