jueves, 2 de julio de 2015

Túpac Amaru II


Tupac Amaru II
Adalid de la independencia americana
La insurrección más notable en esos tiempos fue la que encabezó un indio cusqueño llamado José Gabriel Condorcanqui, quien se convirtió en el adalid de la independencia americana.
José Gabriel Condorcanqui nació el 19 de marzo de 1739 en Surimana. Sus padres fueron Miguel Condorcanqui y Rosa Noguera Valenzuela. Fue descendiente directo de la nobleza cusqueña y de los incas de Vilcabamba.
Cargo que desempeñó para la Corona Española
Como descendiente directo de Túpac Amaru I, heredó los curacazgos de Pampamarca, Tungasuca y Surimana (el término curaca equivale a cacique)
También heredó la ideología de sus predecesores y se hizo llamar Túpac Amaru II en honor al último de los incas de Vilcabamba.
Micaela Bastidas, su esposa
El 25 de mayo de 1760, Túpac Amaru II se casó con la noble indígena Micaela Bastidas Puyucawa, con quien tuvo tres hijos: Hipólito(1761), Mariano (1762) y Fernando (1768).
Micaela, nacida en 1745, era oriunda de Abancay. Era seis años menor que su esposo y cuando se casó con él tenía sólo 15 años.
Era un potentado de “hacienda y comercio”
Túpac Amaru II era hombre muy activo y rico. Explotaba las tierras de cultivo de su curacazgo o cacicazgo, además se dedicaba al comercio. Compraba coca, herramientas y alimentos para trasladarlos a las minas de Potosí y venderlos allí a los mineros.
Adquiría, a su vez, telas y diversas artesanías y las transportaba a Lima. En el trayecto hacía escalas de comercialización local. Para esta lucrativa actividad contaba con una recua de 300 mulas; demostración en esta época, de poderío económico.
Tomó conciencia de la explotación de los indios
Cuando se ausentaba de sus cacicazgos, tramontando yungas y punas, Túpac Amaru II observaba, analizaba y sufría por los abusos cometidos por los españoles contra sus congéneres.
Los indios eran considerados y tratados como una raza marginal. Se hallaban en la base de la pirámide socioeconómica.
Habían sido despojados de sus mejores tierras por encomenderos y corregidores, quienes, al mismo tiempo, los tenían de siervos o vasallos. Con ellos se implantó, en América del Sur, los moldes del decadente sistema feudal europeo.
José Gabriel pretendió reivindicar a su raza
Túpac Amaru II se condolía de todo aquello y sufría en carne propia el dolor de su raza, el deber de defenderla.
Con dicho objetivo estuvo en Lima entre 1776 y 1778. Se entrevistó con las autoridades coloniales entre, ellas con los oidores de la Real Audiencia y con los “protectores de los naturales”.
Toma el nombre de Túpac Amaru II y prepara la insurrección
Desengañado de los españoles, Túpac Amaru II decidió preparar la insurrección armada en 1778. Hizo los contactos necesarios con otros caciques libertarios, entre ellos el de Chayanta, Julián Apaza (el futuro Túpac Katari), y con Tomás Katari, etc.
Compró unas cuantas armas y difundió la idea de liberar el Perú para convertirlo en reino, tal como fue en el pasado. Luego esperó la ocasión propicia para dar inicio a la sublevación.
En Tinta se inició la gran rebelión
En Tinta, pintoresco pueblo serrano, se celebraba una festividad en homenaje a la corona española. Allí se encontraba el corregidor Antonio de Arriaga, hombre abusivo y prepotente.
El 4 de Noviembre de 1780, los indios patriotas dirigidos por Túpac Amaru II lo apresan, lo enjuician sumariamente y lo decapitan.
La iniciada revolución se expande por los Andes, el grito de libertad suena estentóreo y los indios buscan al líder, le ofrecen sus servicios y se unen a su ejército.
Túpac Amaru II llega a tener mas de 40.000 hombres, la mayor parte armados con picos, palas y palos, pero dispuestos al sublime sacrificio en procura de la libertad.
La victoria de Sangarará y el cerco del Cusco
El 18 de Noviembre se enfrentó a las tropas realistas y ganó en la batalla de Sangarará.
Se dirigió al Cusco, la ciudad sagrada de sus mayores. Miles de indios de sus huestes rodearon el antiguo “ombligo del mundo”. El jefe revolucionario instó a los españoles a rendirse, pero éstos resistieron.
Túpac Amaru II no estuvo dispuesto a entrar a sangre y fuego, porque no quiso destruir aquello que con mucho afán habían construido los incas, sus antepasados.
Habría sido mostrarse irrespetuoso con ellos y con la historia. Por eso, se retiró al sur, a Puno, haciendo propaganda de su causa y ganando adeptos a cada paso.
Fue derrotado cuando regresaba a tomar el Cusco
Túpac Amaru II retornó al Cusco para asediar y posesionarse de la ciudad. En el trayecto se encontró con las tropas realistas.
Se produjeron entonces las batallas de Tungasuca (10 enero 1781) y de Tinta (6 abril 1781), en las cuales fueron derrotados los patriotas.
Es traicionado por un mestizo en Langui
El líder indígena logró huir pero, debido a la traición de un mestizo, fue apresado en Langui, llevado donde José Antonio de Areche, jefe del ejército realista, y conducido al Cusco.
Llegó al antiguo Cusco arrastrado, maniatado y ensangrentado. Lo mismo ocurrió con Micaela Bastidas y sus hijos. Se le enjuició inmediatamente y se decretó la ejecución de todos.
Una de las más salvajes ejecuciones
El 18 de mayo de 1781, en la plaza “sitio del llanto” (Huacaypata), el verdugo dio muerte a su tío Francisco, a su hijo Hipólito y a su esposa Micaela. Le tocó el turno a Túpac Amaru II.
Ataron de pies y manos con gruesas sogas, las que fueron amarradas en su otro extremo a las sillas de 4 briosos caballos. Furibundos hincones de las espuelas de los jinetes obligaron a los caballos a partir hacia cuatro lados opuestos.
Túpac Amaru II fue levantado en vilo, pero sin lograr descuartizarlo. Repitieron varias veces el intento sin resultados favorables. Entonces, el visitador Areche ordenó que se le degollase
Sus restos fueron mutilados y exhibidos por varios días en el Cusco y en los pueblos aledaños.
Luego, quemaron su cadáver y esparcieron sus cenizas para que de él no se tuviera recuerdo.
Pese a este sanguinario castigo, que buscaba evitar cualquier otra insurrección, la rebelión continúo bajo el mando de Diego Cristóbal Túpac Amaru.
Los movimientos revolucionarios no cesaron en el Alto Perú, surgió uno liderado por Tomás Katari y otro liderado por un ex indio mitayo llamado Julián Apaza.

COMPLETA LA ENTREVISTA EN LA FICHA DE TRABAJO

miércoles, 1 de julio de 2015

Mapa Posesiones coloniales europeas en América

La demarcación territorial del virreinato fue bastante imprecisa, como todos los territorios formaban parte de los dominios de España, no había mayores presiones para establecer divisiones rigurosas.