martes, 22 de septiembre de 2009

Confederación Peruano - boliviana

La confederacoón Perú - Boliviana fue el primer intento de plasmar en realidad la primera fase de integración latinoamericana. Lamentablemente no prosperó por la estrategia geopolítica de Chile de no aceptar la formación de un país andino y del pensamiento de los caudillos militares peruanos desterrados, al contemplar que la idea partía del presidente de Bolivia, general Santa Cruz. Chile envió dos expediciones contra la confederación. Los caudillos peruanos se alistaron en sus filas. Tres años después la idea de unir a Perú y Bolivia quedó rezagada.

martes, 15 de septiembre de 2009

El nacimiento de las Ideologías - Los inicios de la República -

Origen y características
Antes de la Revolución Francesa, las instituciones de gobierno habían sido consideradas tradicionalmente como la manifestación del principio sagrado de autoridad: se pensaba que la legitimidad de los gobernantes provenía directamente de Dios. A partir de 1789, los gobiernos dejaron de tener carácter sagrado y tuvieron que justificar racionalmente su existencia.
Por esta razón surgieron las ideologías, teorías acerca de la organización económica, social y política que se diferencian de otras concepciones, como las corrientes de pensamiento o las escuelas filosóficas, por algunos rasgos:
• Su construcción sistemática, basada en un principio fundamental –libertad, igualdad, nación, etc.–, que es el núcleo de toda su doctrina.
• La claridad y sencillez de sus formulaciones.
• Las propuestas de soluciones prácticas y concretas.
• La exigencia de un alto grado de adhesión afectiva por parte de sus seguidores, más allá del puro acuerdo intelectual.
En su formulación inicial, todas las ideologías hicieron propuestas imaginativas, originales y radicales. Todas, asimismo, pretendían ser doctrinas intemporales y universales, pero en los hechos sólo venían a satisfacer necesidades de un lugar y momento concretos e intereses de grupos sociales determinados. Por eso, estas teorías comenzaron teniendo un arraigo social limitado; sólo a finales del siglo XIX llegarían a ser compartidas y defendidas por las masas.
Principales ideologías del siglo XIX
El conservadurismo
Los conservadores defendían las instituciones del Antiguo Régimen. Pensaban que la sociedad era un organismo cuyos protagonistas eran los diferentes grupos sociales y no los individuos aislados.
La mayoría de los conservadores de aquella época eran también muy religiosos, y creían que el orden vigente antes de las revoluciones era el que Dios quería que existiese eternamente en el mundo.
El liberalismo
El liberalismo –centrado en la idea de la libertad individual – aprobaba los cambios revolucionarios, tanto políticos como económicos, a los que había proporcionado los fundamentos intelectuales.
La contribución más importante del liberalismo fue la defensa de la actividad individual, en la que no debía producirse la injerencia del gobierno; por primera vez, los ámbitos privado y público quedaron claramente separados.
Los liberales, sin embargo, a pesar de considerar los derechos privados como universales, limitaron los derechos políticos a las clases alta y media.
Conservadores y liberales en el Perú
Al inicio de nuestra vida republicana no hubo organizaciones políticas civiles. Sin embargo, ello no impidió que se efectuasen intensos debates doctrinarios, pues en torno a estas discusiones se decidieron las bases para organizar el Estado.
Liberales y conservadores formaron el círculo cerrado de la vida político-militar de la primera mitad del siglo XIX. Los conservadores impulsaron la existencia de un gobierno fuerte, que se caracterizaba porque el Presidente asumía la dirección del poder conjuntamente con unos pocos seleccionados con la finalidad de otorgar estabilidad y paz a los ciudadanos; es decir, organizaban un Estado protector. Los liberales, en cambio, plantearon los principios de un Estado pequeño, cuyo Presidente debía estar sometido al Congreso. Este Estado, además, debía tener origen popular y garantizar el papel del individuo.
La discusión entre estas dos doctrinas se vio reflejada en las Constituciones de la época: la Constitución de 1828 (liberal); la Constitución de 1834 (liberal); la Constitución de Tacna (1837, conservadora), y la Constitución de Huancayo (1839, conservadora).

Bartolomé Herrera, sacerdote que llegó a ser el principal representante de los conservadores en el Perú
Actividades (Para desarrollar en el cuaderno de HGE)
1. Identifica y discrimina
• ¿Qué son las ideologías? ¿Qué factor permitió su desarrollo?
• Elabora un esquema comparativo sobre los principios del conservadurismo y el liberalismo.
2. Infiere
• ¿Crees que alguna de las ideologías presentadas se podría aplicar a nuestro país en la actualidad? Fundamenta tu respuesta.

lunes, 7 de septiembre de 2009

La Iglesia en el primer siglo de la República

Lee y desarrolla las actividades en el cuaderno de clase las preguntas propuestas
Capacidad: Comprensión......Destreza: Analizar

Después de la independencia, la Iglesia sufrió una serie de crisis. No obstante, en general, no perdió su “status” privilegiado en la sociedad. Los distintos gobiernos republicanos reclamaron para sí el derecho de patronato sobre la Iglesia y provocaron de esta manera una crisis en la jerarquía: durante un periodo de entre 15 a 20 años la mayor parte de las diócesis estuvieron vacantes.
Al mismo tiempo, los liberales intentaron reformar la vida religiosa cerrando numerosos conventos y obligando a muchos religiosos a abandonar su estado para pasar al clero secular. Económicamente, la Iglesia se empobreció bastante a raíz de la guerra de la Independencia.
En general, sin embargo, el ataque liberal fue relativamente suave. Los liberales de esta época eran regalistas doctrinarios, pero no anticlericales ni mucho menos antirreligiosos. Su propósito fue controlar la Iglesia con el fin de ponerla al servicio de la nueva república.
Se opusieron a la injerencia del papado en asunto internos de la Nación; en cambio, aceptaron la figura del Papa como un símbolo de unión para los fieles. Casi todos aprobaron los artículos constitucionales que establecían a la Iglesia como la única protegida y favorecida por el Estado. Los diezmos seguían en vigencia.
Esta etapa de desorientación inicial terminó con la restauración de los obispos, la cual comenzó en la década de los años 30 y continuó en los siguientes.
Los caudillos conservadores como Orbegoso (1833-1836) y Echenique (1851-1854), y uno que se distinguió más bien por su sentido pragmático, Ramón Castilla
(1845-1851, 1855-1862), tenían un interés positivo en restaurar la Iglesia como una fuerza estabilizadora en la sociedad. [...]
La política de los obispos y de otros dirigentes eclesiásticos en esta etapa consistía en reorganizar la Iglesia primero y luego lograr que ella recuperara, en lo posible, la misma posición que había ocupado en la sociedad colonial. Los principales arquitectos de esta política fueron Francisco Javier de Luna Pizarro (Arzobispo de Lima, 1845-1855), José Sebastián de Goyeneche (Obispo de Arequipa, 1818-1860, Arzobispo de Lima, 1860-1872) y Bartolomé Herrera (Obispo de Arequipa, 1860-1864). Bajo Luna Pizarro, la Iglesia logró cierta independencia frente al Estado, aun dentro de las limitaciones impuestas por el patronato. Se abrió de nuevo el Seminario de Santo Toribio, que pronto se llenó de aspirantes a la carrera eclesiástica. Al mismo tiempo, se marginó de la Iglesia al clero liberal que se había aliado a los políticos de la misma tendencia. Además, hubo un resurgimiento de la religiosidad tradicional en la década de los años 40. A los veinte años de la crisis de la separación de España, la Iglesia fue plenamente restaurada: más conservadora, pero intacta.
La independencia no representó, por lo tanto, una crisis insoportable para la Iglesia. El liberalismo, que fue la doctrina de una élite muy pequeña, no afectó mayormente a las clases populares. Tampoco hubo un cuestionamiento de realidades estructurales ni de valores más profundos. La Iglesia seguía ejerciendo una gran influencia sobre todas las clases sociales. [...] En el campo, lejos de las ciudades, los curas de doctrinas seguían cobrando las primicias, llamando a la gente a la misa e influyendo en la vida diaria como si la independencia nunca hubiera sucedido
A mediados de la década de 1850, los liberales se volvieron más abiertamente anticlericales. En la Convención de 1855-1856, intentaron eliminar algunos de los privilegios de los que todavía gozaba la Iglesia, tales como los diezmos y el fuero eclesiástico. Este nuevo ataque provocó una ola de protestas de parte de la jerarquía, del clero y de muchos fieles. Arequipa se convirtió en el centro del movimiento antiliberal, que acabó obligando al presidente Castilla a repudiar las medidas más radicales de la Convención. En 1860 se compuso una nueva Constitución, que era de tono más conciliador porque incorporó medidas liberales y conservadoras a la vez. Aunque Bartolomé Herrera, a la sazón Presidente del Senado, rehusó firmarla porque la consideraba demasiado liberal, la Carta de 1860 de hecho representó una victoria para la Iglesia porque mantuvo su "status" legal y privilegiado como la única religión reconocida y protegida por el Estado
Actividades para desarrollar en el cuaderno de HGE
1. Identifica
• Elabora una línea de tiempo donde representes los periodos de crisis y recuperación de la Iglesia Católica desde la independencia hasta la década de 1860.
• Explica cuál era la actitud de los caudillos hacia la Iglesia Católica. ¿Por qué crees que actuaron así?
2. Infiere y comunica
• Discute con tus compañeros acerca de lo siguiente: ¿Qué rol debe cumplir la Iglesia en la vida de un país? ¿Creen que debe intervenir en la política? ¿Cómo se relaciona esto con la tolerancia religiosa?
• Elabora tus conclusiones personales y redacta un ensayo en el que expliques cuál debería ser la función de la Iglesia en la sociedad.
(Fuente: Editorial Santillana)