domingo, 24 de junio de 2012

La otra cara del Grand Siécle

(...) Si algo salta a la vista en el Grand Siécle es lo precario de su seguridad y de su prosperidad y el elevado precio que se pagó por el orden. Luis XIV sacrificó la economía de la nación a su ambiciosa política exterior; las interminables y costosísimas guerras empobrecieron al país, encajado en el rígido armazón de un dirigismo a ultranza que tendía  a paralizar o al menos a entorpecer la iniciativa privada. Sobre todo a partir de la muerte del hábil Colbert (1683), las dificultades económicas se multiplicaron. Un rudo golpe para la economía francesa fue la revocación del Edicto de Nantes (1685), que empujaba a exiliarse a numerosos protestantes, muchos de ellos dedicados a manufacturas.
Por otra parte, se sucedieron las malas cosechas; en los campos, el hambre y las epidemias se hicieron crónicas, diezmando a la población; y en el momento más crítico de la guerra de Sucesión española, el espantoso invierno de 1708-1709, uno de los más crudos que ha conocido la historia, hizo crecer las cifras de mortalidad de un modo nunca visto. Las consecuencias inevitables fueron los levantamientos campesinos y los motines ciudadanos, siempre severamente reprimidos. cundió el descontento de la población, mientras que para atender las necesidades de la guerra, aumentaron de un modo exorbitante los impuestos que agobiaban a un país hambriento y extenuado, cada vez más consciente de la monstruosa desigualdad con que repartían estos impuestos
Fuente: Historia Universal. Salvat Editores

¿Cuáles fueron las consecuencias de las medidas tomadas por Luis XVI? ¿Qué hubierna hecho ustedes si hubieran ocupado su lugar? Fundamenten sus respuestas en sus cuadernos de trabajo

miércoles, 6 de junio de 2012

Día de la Bandera

El 7 de junio todos los peruanos celebramos el día de la Bandera del Perú. Conmemoramos así a nuestros valerosos hombres que, ofrecieron su vida en Arica. Nuestro valeroso coronel Franciso Bolognesi fue quien organizó y dirigió la defensa peruana en Arica.

El mismo 7 de junio se inició el asalto chileno, la resistencia final se dio encontrando a su paso a Bolognesi, More, Alfonso Ugarte y Saenz Peña, entre otros valientes peruanos incapaces de dar marcha atrás a la hora de defender nuestra bandera. Algunos de ellos se inmolaron, como el heróico Alfonso Ugarte quien tuvo a su cargo la defensa del Morro de Arica. Mucho se especula sobre si se arrojó voluntariamente o no del morro con la bandera peruana. Sin embargo, hay que resaltar que en este acto no radica el mérito patriótico de Ugarte, sino en que siempre estuvo interesado en la defensa de su país, dejando de lado una vida privilegiada.

Aprendamos de estos hombres y defendamos hoy en día nuestra bandera bicolor, no hay necesidad de arrojarnos del morro, pero sí de amar y respetar a nuestros íconos nacionales